
Fue fuerte. Verlos a los 12, soberbios, grandes, esposados. Verlos en el banquillo escuchando los testimonios de torturas, maltratos, violaciones y un sinfín de hechos cobardes realizados en la clandestinidad desde un poder omnímodo que avalaba esas cobardías.
Esperamos mucho para que los juzguen, demasiado.
Pero fue bueno.
Fue bueno verlos sometidos, al fin, a la justicia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario